GERMÁN PARRA 2025
Levedad, Rapidez, Exactitud, Visibilidad, Multiplicidad... Consistencia. Cinco más uno son los puntos cardinales que Italo Calvino nos ofrece justo en el momento de su muerte como propuestas para el siguiente milenio con respecto a la literatura. Estos paradigmas son el resultado de una de las mentes más luminosas que se ven tempranamente decepcionadas por las ideologías, de las de derecha –su familia era antifascista- pero sobretodo de las de izquierda.
Dicha decepción lo obliga a repensar la realidad “casi en infinitivo”, liberándose de las tendencias políticas y suministrando algunos de los paradigmas para lo que algunos han dado en llamar “el postmodernismo”. Atrás quedó, también, el lado oscuro del hombre y su mundo, el cual golpea, a veces brutalmente al lector; atrás quedaron los relieves barrocos, aquello que solemos olvidar, ese viaje a las tinieblas con su corona de espinas, los latigazos y el escarnio que eran un fuerte paradigma: la fórmula de la templanza y de manera inusitada, todo esta ruta fue abandonada.
Todo esto me lleva a pensar que ya no volveremos a leer sobre héroes que se sitúen del lado de afuera y misterioso del tiempo, en un estado intermedio, que está tan lejos de lo divino como de lo humano.
Es una pena que los escritores de hoy no apreciemos las ventajas de la levitación. Tal vez, esa sea la razón por la cual parecemos cargar un gran peso. Nuestras palabras, apenas escritas caen. Nos resultan demasiado lentas, aburridas o solemnes, como la de los personajes que aparecen en los textos antiguos, siempre llevando jarras, piedras o enormes cruces sobre sus hombros.
Probablemente el comportamiento del escritor actual encaja en los patrones típicos de alguien que ha perdido una cosa muy importante –el rumbo, por ejemplo- y busca en los lugares más inadecuados para encontrarlo. O el de una persona que decide un viernes por la tarde, abandonar su vida para comenzar otra idéntica en el mismo sitio, por medio de la repetición de cada uno de los movimientos de esa vida previa que insiste en dejar.
Las ideas de Steiner y Habermas, preponderantemente, nutren esta reflexión en la que Italo Calvino se pregunta por las alternativas de la literatura para evitar una posible desintegración, ante la cual, como siempre, la poesía nos da otra luz, otra esperanza.
Para Nietzsche, después de la destrucción de la polis antigua, la historia de la especie humana es la de un debilitamiento progresivo. Todos los renacimientos subsiguientes no son más que arranques ansiosos, sobresaltos parciales de la nostalgia de una expresión intelectual y estética perfecta.
George Steiner
El título de uno de los más célebres libros de Italo Calvino sirve muy bien para reflexionar sobre uno de los muchos significados que definen el fin del milenio. Tras el derrumbe de las ideologías, del Muro de Berlín, el fin de la guerra fría, así como el colapso de Wall Street y su Darwinismo económico, aún son justificadas las utopías por las que el hombre contemporáneo continúa luchando. Es muy probable que el tercer milenio todavía sea el testimonio de algunas de las aberrantes y absurdas inequidades que atraviesan a sectores muy amplios de una población marginada, a la cual el devenir o las vanguardias y aportes de la cultura le serán totalmente ajenos.
La tradición y la ruptura permearon estéticamente el ya extinto siglo xx, luego de diecinueve siglos contrastantes y complejos en los que vergonzantemente la violencia, la agresión y la intolerancia lo sepultaron todo bajo las crueles máscaras de la guerra, el exterminio y la limpieza étnica.
En ese diálogo permanente entre el universo de la ficción, de lo fantástico, y el mundo de lo real, algunas propuestas y sus propios discursos frente al nuevo milenio se vuelven doblemente inquietantes, como lo señala Italo Calvino en su libro: "¿Será posible la literatura fantástica en el año 2000, dada la creciente inflación de imágenes prefabricadas?"
Son dos las vías que vemos abiertas desde ahora: 1) Reciclar las imágenes usadas en un nuevo contexto que les cambie el significado. El posmodernismo puede considerarse la tendencia a hacer un uso irónico de lo imaginario de los mass media, o bien, la tendencia a introducir el gusto por lo maravilloso heredado de la tradición literaria en mecanismos narrativos que acentúen su extrañamiento. 2 ) Hacer el vacío para comenzar desde cero.
Sin embargo, como señala Habermas, "el umbral del próximo siglo atrapa nuestra imaginación porque nos lleva a un nuevo milenio. Es significativo, además, que la barbarie sea el distintivo del siglo que termina y que, como lo puntualiza este mismo pensador alemán, "produjo sin duda más víctimas, más soldados caídos, más ciudadanos asesinados, más civiles ejecutados, más minorías expulsadas, más personas torturadas, violadas, hambrientas, congeladas, más prisioneros políticos y fugitivos de lo que nadie nunca se habría imaginado".
Italo Calvino preconizó que "en los tiempos cada vez más congestionados que nos aguardan, la necesidad de literatura deberá apuntar a la máxima concentración de la poesía y del pensamiento". Las formas breves le interesaban al italiano por su exigencia estilística, por su "densidad de contenido" y porque, tal como en los cuentos policiales, encarnan "una batalla contra el tiempo". Debo mostrarme de acuerdo con él y en contra de quienes han querido llamar "ficción súbita" a toda literatura concisa. Temo que el mote se preste a confusiones porque un microrrelato nada tiene que ver, a mi juicio, con esas partidas de ajedrez en las que los campeones proceden deprisa, enfrentados de repente a una tropa de rivales.
Como un dramático y melancólico graffiti escrito ahí, donde estuvo el vergonzante Muro de Berlín, Habermas transcribe una sentencia del historiador marxista Eric Hobsbawn que retrata nuestra actitud frente al fin del milenio: "El corto siglo xx termina con problemas para los que nadie tiene una solución, ni parece tenerla. Mientras los ciudadanos del fin de siglo se abrieron un camino a través de la niebla global rumbo al tercer milenio, sólo sabían con certeza que una época histórica llegaba a su fin. No sabían mucho más que eso."
Ante este panorama estremecedor, a la literatura le ha correspondido asumir su papel de testigo insobornable, registrando con congruencia esa desintegración de la realidad a través de sus propios personajes y sus propias historias.
Italo Calvino expresa en su gran obra ensayística, "Seis propuestas para el próximo milenio", que "la excesiva ambición de propósitos puede ser reprobable en muchos campos de actividad, no en la literatura. La literatura sólo vive si se propone objetivos desmesurados, incluso más allá de toda posibilidad de realización. La literatura seguirá teniendo una función únicamente si poetas y escritores se proponen empresas que ningún otro osa imaginar".
Siempre me atrajeron esos libros de textos cortos que invitan a ser leídos libremente, en un abrir azaroso de páginas. No me refiero con esto tan sólo a los volúmenes de misceláneas o de prosa poética sino también a los cuadernos de apuntes y los diarios de escritores; estas ponencias son un buen acompañante del principio de milenio.
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