jueves, 7 de mayo de 2009

Continuación de Valores literarios para el próximo milenio

...Mientras las imágenes siguen a la escritura, el relato es desarrollado por ellas mismas, y si logramos una historia con imágenes minuciosas, que transcurran rápidamente, habremos conseguido una perfecta comunicación con el lector. La imaginación sí puede resutar una fuente de conocimiento, por medio de ella llegamos a entender, aprender y crear cosas que nos ayuden a conocer un poco más el alma de las personas, los sentimientos, lo desconocido; que también nos abre los ojos a la realidad. Por el momento lo que más me gusta de la visibilidad, es que debido a la necesidad de tomar del inconsciente colectivo o individual, se logra una conexión absoluta con el lector en donde la imaginación de ambas personas se funde en imágenes personalizadas y únicas, nunca se repetirán y fueron el resultado del roce de dos almas totalmente distintas en una experiencia sensible. Sí, la imagen es el repertorio de lo potencial que no es, no ha sido, no será, pero no estoy de acuerdo en que sea de lo que hubiera podido ser, pues no es, ni ha sido, ni será, en un mundo palpable; pero sí puede ser y es, en ese espacio tan real que es la imaginación. "La fantasía es un lugar en el que llueve".

En cuanto a la multiplicidad, si no fueramos seres tan complejos, tan llenos de todo lo que nos rodea, no habría arte; si los escritores no tuviéramos miles de ideas que chocan entre sí, se confunden, se difuminan, reaparecen y evolucionan, no habría personajes. "La literatura sólo vive si se propone objetivos desmesurados" pero es muy importante encontrar la coherencia entre cada tema, cada objeto, pero hay que sumergirse en el mundo de posiblidades, entre cada cosa de la que se pueden hablar miles de cosas, pero una vez elegido el tema debemos mostrar sus facetas sin perdernos en el intento. Las maneras de abordar los temas, limitados, siempre serán ilimitadas, cada objeto en el encuentro con cada alma creativa, provocará algo distinto, y así como lo dice el autor, creo que es muy conveniente la excesiva ambición de propósitos, pero hay que tener orden mental y exactitud al momento de tocar cada objeto, y que al momento de desesperar por el deseo de abarcar todos los temas, recordemos que la obra no es sólo una, la obra está conformada por todas las obras que haremos.
En definitiva, admiro a quien puede sustituir la unidad en textos múltiples concluyendo correctamente y con coherencia.

El arte de empezar y el arte de acabar. El comienzo es muy importante porque nos sumerge y absorbe dentro de un marco en el cual existe todo un universo, cualquier tipo de inicio es conveniente siempre y cuando logre introducirnos totalmente al mundo al cual entraremos, dibujándonos sus límites y sus reglas. Cada quien tendrá su rito inicial, su no rito inicial, o su forma de aislar la historia del conjunto de lo narrable por el medio que mejor le parezca. Para mí lo importante es que un inicio es siempre la puerta al lugar desconocido que ha brotado de nuestra fantasía y exactitud. El final no debe tener reglas, pues considero que una buena narración no tiene nunca final y que debe vivir en la mente de quienes la hicieron suya. La obra es más que el comienzo y el final, la obra es el viaje ajeno que se une al de aquel que lo quiere tomar.

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