AVISO IMPORTANTE
(FEB/19/09):
PARA LOS QUE NO PUDIERON BAJAR EL ARCHIVO,
YA LO VOLVÍ A SUBIR.
********************(FEB/19/09):
PARA LOS QUE NO PUDIERON BAJAR EL ARCHIVO,
YA LO VOLVÍ A SUBIR.
Como lo prometido es deuda, les convido la versión electrónica del libro de John Gardner, Para ser novelista.
Den click aquí o en la portada para bajar el archivo. Está en formato word.
Recuerden que hay que leerlo y escribir un ensayo de mínimo 3 cuartillas.
La fecha límite de entrega es el martes 3 de marzo de 2009 a las 11:59 pm.
Chale, ya no lo alcanze a bajar.
ResponderEliminarEse Memo ¿no lo puedes resubir?
Chido de antemano.
Ya lo subí otra vez.
ResponderEliminarG.
Guillermo:
ResponderEliminarNo puedo subir mi ansayo, aparece un mensaje de que mi cuenta expiró, ¿puedes ayudarme?
Miguel Angel Pech
PARA SER NOVELISTA
ResponderEliminarEnsayo de: Miguel Angel Pech Cabrera
Para ser novelista, se requiere escribir una novela. Para ser un buen novelista se requiere además de eso, una serie de requisitos adicionales que le permiten ser un novelista excepcional conforme a los cánones artísticos vigentes, y que no cualquier aspirante tiene. Como cualquier arte, el artista requiere ciertas cualidades personales que solo pocos las tienen, algunas innatas, y otras adquiridas a través de un concienzudo e intenso proceso de evolución.
En mi concepto, para ser un escritor se requiere tener el mismo tipo de características personales a las que se analizan para evaluar el potencial de candidatos a incorporarse a cualquier otra actividad profesional intelectual, estas son: La competencia y la destreza, las cuales, combinadas y explotadas adecuadamente, dan como resultado un mejor o peor profesional de su especialidad. Y no podría ser de otra manera, cada profesional puede desarrollar su actividad con tal nivel de perfección y pasión, que bien puede acercarse a ser un arte, considerando éste como el conjunto de habilidades, técnicas o principios necesarios para realizar una determinada actividad.
Sin embargo, para ser un excelente escritor o un buen novelista, yo agregaría un elemento adicional que permite hacer de esa obra, una obra de arte; es algo muy sutil y profundo que solo el artista puede transmitir desde un estado de ensoñación, que solo él vive en un momento determinado. Por cierto, un estado generalmente desconocido para la mayoría de los mortales, y poco visitado por aquellos ya han sentido su serenidad y fuente de creatividad.
Así, identificar las competencias necesarias para cualquier candidato a una actividad profesional, es un requisito indispensable, entendidas aquellas de acuerdo a lo que señala Rodríguez y Feliú, como:
"Conjunto de conocimientos, habilidades, disposiciones y conductas que posee una persona, que le permiten la realización exitosa de una actividad".
Desde este punto de vista, es entendible que todas las actividades profesionales requieren del aspirante un compromiso profundo con la actividad que pretende desarrollar, que le salga desde las entrañas ese deseo, que le apasione y que le llene plenamente, para que tenga la motivación y capacidad para resistir todos los inconvenientes que se le vayan presentando, hasta llegar al final de su camino. No puedo imaginar por ejemplo, que alguien pretenda ser un buen médico si le aterra ver la sangre o no le fascina y sorprende a cada momento, el funcionamiento del cuerpo humano. De la misma forma, el novelista debe estar dispuesto a vivir con todas sus consecuencias, la experiencia y el riesgo de fracasar algunas veces y acertar otras, pero disfrutar todas.
Siguiendo la misma analogía, un aspirante a médico requiere ciertas competencias, como la capacidad de observación, análisis y establecimiento de relaciones paciente-médico, entre otras. Para el caso de un novelista, John Gardner nos señala en su obra “Para ser novelista” con un lenguaje fino, claro y amigable, las competencias que a su juicio son necesarias para que un aspirante pueda ser un buen novelista. Y digo bueno, porque como en cualquier actividad profesional, los hay buenos, malos y mediocres. En cualquier caso, la opinión de Gardner no puede menospreciarse, ya que corresponde a un escritor que por su experiencia literaria y docente, tiene los conocimientos suficientes para hacer las recomendaciones y consejos que plantea. Estas competencias, son básicamente: Ver las cosas con agudeza, escrutar la esencia recordada o imaginada, crear imágenes en la mente del lector, comprender e identificarse con personajes distintos a él, mostrar en lugar de decir, tener una inteligencia especial, tener presente el tema y el mensaje, tozudez y si es necesario grosería, rodearse de gente verdaderamente crítica, sobreponerse a los rechazos, no esconder información al lector, el personaje como elemento principal de la novela, el ambiente, el argumento, el tema y la trama.
Como puede observarse, las competencias para desarrollar la actividad literaria enfocada a ser un buen novelista no es sencillas; pero como en cualquier otra actividad profesional, ¿Quién dijo que lo era?.
El otro elemento a analizar, es la destreza. Cualquier actividad profesional requiere una forma de manifestación hacia los demás, por ejemplo, para el caso utilizado anteriormente como analogía, el candidato a médico requiere además de las competencias descritas, habilidades prácticas para: hacer auscultaciones, pruebas táctiles, observaciones, y un pulso y ecuanimidad a toda prueba para realizar una operación, entre otras. Estas son algunas de sus herramientas de trabajo.
Para el caso de ser novelista, la situación no es diferente, requiere también la habilidad para transmitir a través del lenguaje sus historias, con sus personajes en un ambiente determinado, y siguiendo una trama específica. Aquí el lenguaje se transforma en una herramienta indispensable para sensibilizar y enamorar al lector con analogías, metáforas y otros elementos que le dan su estética. No por nada, John Gardner inicia su obra tratando con suficiente profundidad y amenidad este tema, dando consejos prácticos para mantener permanentemente bien afilada esta herramienta.
Conclusión
El ser novelista requiere las competencias y destrezas de cualquier otra actividad intelectual profesional. Solo hay una diferencia, el ser un buen novelista requiere adicionalmente algunas características más profundas, sensibles y escasas, que le van a acercar a la categoría de arte.
La obra de John Gardner nos lleva de forma sencilla, coloquialmente y con ejemplos plenamente verificables, a lo largo de una cátedra indispensable para aquellos aspirantes que estén dispuestos a seguir el camino arduo y fascinante de la novela
Guillermo:
ResponderEliminarSolo pude publicarlo como comentario.
Saludos.
¿Y…para escribir… novela?
ResponderEliminarPerspectiva sobre el ensayo titulado “Para ser novelista” de John Gardner.
Referirse al proceso creativo de manera segmentada es una irresponsabilidad. Aunque es cierto que John Gardner es puntual en algunas de sus sentencias, también considero que afirma muchos estereotipos que fortalecen la industria cultural pero no la creación de novelas. Aquí van algunos que no comparto.
1.- Un poema en dos días
“En escribir un buen poema se tarda dos días, quizá una semana. En escribir un buen relato corto se tarda aproximadamente lo mismo. Una novela puede llevar años de trabajo”, dicta el autor del ensayo en la página 99. ¿Y Huidobro? Se tardó casi diez años en terminar el poema “Altazor”. O bien, sin ser exigentes, poetas genios y otros no tanto han afirmado que se pueden tardar hasta un mes en un solo verso. Cualquier tipo de minimización es simplista.
2.- El escritor alcohólico
“También puede caer en el alcoholismo, el primer gaje del oficio”, (Pág. 24) refiere Gardner. Quizá sea un chiste pero no falta quien esté orgulloso por afirmaciones como ésta de ser alcohólico porque otros escritores lo han sido.
3.- El escritor elegido, el que no es normal.
“Se compone de varias cualidades, la mayoría de las cuales son, en la gente normal, señal de inmadurez o incivilidad”, dice también Gardner y continúa dictando: “De ingenio (tendencia a hacer irrespetuosas asociaciones de ideas); de obstinación y tendencia al individualismo desabrido (rechazo de todo lo que la gente sensata sabe que es cierto); de puerilidad (…). Hay en párrafos próximos caracteres con los que coincido pero siendo ortodoxa considero que un buen médico también los puede tener o adquirir durante la vida, o un abogado, o cualquiera que tenga una vocación definida y decida defenderla.
Y por ahí en la página 109 agrega: “Lo que se quiere decir cuando se habla de que un escritor es original es que sabe escribir lo que le interesa –que sabe poner en palabras lo que ve, que no es lo mismo que lo que cualquier idiota pudiera ver”.
4.- El loco e incomprendido
“Sin duda es cierto que lo que salva al escritor la mitad de las veces es la locura que reina en su corrillo”. Sospecho que han existido médicos famosos y no famosos, científicos han también terminado en ese estado diferente del tiempo y el espacio, padres de familia desconocidos que se suicidaron y nadie publicó de ellos una línea en los periódicos. ¿Por qué sólo escritor tiene licencia para estar loco?
Podría seguir desmenuzando algunos preceptos más de Gardner que cuestioné pero quisiera a continuación reconocer que el ensayo me deja la sensación de que conoce la industria, así como el funcionamiento de las editoriales, el otorgamiento de becas, la importancia y vicios de los talleres, sus consecuencias, entre otras cosas.
Me quedo con algunas pautas y reflexiones que me parecieron honestas sobre todo cuando habla de la verdad del escritor, los códigos de conducta que no necesariamente deben ser morales pero sí congruentes con el mundo propuesto dentro de la novela. Pero son destellos, en general las propuestas de Gardner y perspectivas me preocupan porque mientras el escritor no se considere una persona normal, no podrá ser y estar en la dinámica de los que le rodean, siempre verá al mundo como desde arriba. Pero hay algo más que me deja inquieta y creo es lo más importante: ¿Y…como le hago para escribir una novela? Sin embargo, Gardner no tiene alguna responsabilidad al respecto pues su propuesta se titula “Para ser novelista” y eso es: un manual de cómo ser novelista, aunque se haya escrito o no la novela, claro está.
Guillermo, la invitación al blog caducó, ¿podrías enviarme una nueva? Del mismo modo que Miguel sólo pude publicar mi texto como comentario.
ResponderEliminarGracias.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
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