Para ser novelista.
El problema de leer libros como este, es que siempre esperas descubrir alguna verdad reveladora y te quedas con las ganas, solamente reiteras cosas que ya sabías o has escuchado en cualquier otro lugar.
En cuanto a la sensibilidad verdal, coincido con el en que es parte importante en cualquier relato, siempre y cuando no sea mas importante que el contenido del relato mismo (Como en una novela –poemario que leí hace tiempo). Al leer este capitulo me percate de muchos vicios míos y de mis compañeros al escribir, y de la clase de mal escritor a la que rozábamos o pertenecíamos cada uno de nosotros, al mismo tiempo de los que aciertos que lograba personalmente. También detecte algunas de las manías que ates tenia en mi escritura y que he cambiado con la experiencia.
De pronto descubrí que algunos de mis escritos caen en la mascara del escritor antioptimista, cosa que me es molesta a mi mismo al leerme. Por lo menos ahora ya soy conciente y puedo despojarme de esto.
Si algo me fue verdaderamente útil en este texto, son los ejercicios para la corrección del estilo, que en estos momentos es uno de mis puntos débiles y hasta el momento no había escuchado un método que me funcione para combatirlo.
En cuanto a la soledad en la batalla de escribir, es un punto que he tenido claro desde hace ya bastante tiempo, pero que no esta demás mencionar en un libro como este. Y es que es algo obvio, el acto de la creación, y en especial de la creación literaria, es de constante superación de ti mismo. El chiste es que la nueva obra supere a la anterior, porque has aprehendido algo nuevo y lo pones en práctica.
Regresándome un poco en la lectura hacia el prologo, hubo un momento en que dejo de elogiar al autor para decir algo interesante “básico el de que el escritor encontraba lo que quería decir en el continuo proceso de ver lo que había dicho.” Creo que Memo ya lo había dicho en la clase muy a su manera, pero no le quita que sea cierto. Solo leyéndonos nos damos cuenta de los temas que nos obsesionan, que son recurrentes en nuestro fluir de ideas, y sobre los cuales tenemos la necesidad de escribir.
Esto no quiere decir que tengamos que escribir siempre el mismo cuento pero con diferentes palabras, ni mucho menos usando exactamente las mismas que en los escritos anteriores, se trata más bien de una auto exploración que nos lleva un paso más adentro del pozo sin fondo de nuestras obsesiones, que nos lleva a conocer ese lado oscuro que nos obliga a escribir.
Esa Perspicacia que denota Gardner en su segundo punto, coincido pero no del todo. Dice que el escritor tiene que ver las cosas con agudeza, yo mas bien le llamaría contemplación, realismo, y es aquí donde le refuto con toda el alma. ¿Qué hubiera pasado si Caroll Lewis se pone a observar con realismo su realidad al momento de contarle un cuento disparatado a Alicie Lidellman y sus amigas niñas en un atardecer navegando en el río? Jamás hubiera existido el País de las Maravillas ni el mundo del otro lado de espejo. Si un escritor ve con una mirada real, se le escapan muchas cosas que de las que solo son concientes los que sueñan despiertos. Si bien es cierto que la ficción es una interpretación de la realidad, pero en ciertos momentos llega a devorar a su padre.
En fin, creo que me salí un poco de la temática del ensayo. Volviendo al tema, Gardner también nos habla de una visión con criterio selectivo, que es básica para contar una buena historia, sin embargo el criterio selectivo es tan variado que nos puede atrapar de igual manera la historia de un soldado espacial que mata dragones extraterrestres como la de una lata de Coca Cola Light aplastada a la orilla de una banqueta, cualquiera de las dos es valida, y puede ser material de una buena historia, pero si escogemos la lata, fue por que nos atrajo mas que los novios que vimos discutiendo en un café o el choque que nos toco de camino a casa, y eso solo el escritor lo decide
En cuanto la extraña inteligencia del escritor estoy en total acuerdo con él. Desde que una persona decide dedicarse al arte es por que algo no anda bien en su cabeza, su imaginación es tan grande que cree posible vivir de ello, y en los mejores casos (Espero que el mió sea uno de ellos.) su fantasía desbordante toca el plano de lo real y se convierte en un artista de profesión.
Tenemos ese tipo de inteligencia que solo para el Quijote es compresible, y es que pocos tienen el sentido del ocio tan desarrollado, como para crear una ciencia ficticia que estudie las excepciones de las reglas físicas, y además fundar universidades enfocadas a su estudio. La Patafisica de Alfred Jarry creo que es el ejemplo perfecto del tipo de inteligencia al que aquí se refiere Gardner,
El ingenio explosivo, el cuestionamiento de las cosas mas obvias, la desfachatez y la extravagancia son rasgos que marcan de una u otra manera el estar de un artista en la tierra.
En cuanto a la compulsividad, es un rasgo de carácter que suele ayudar a auto mejorarte, pero también a frustrarte de nunca lograr decir eso que quieres. Mas bien son las ganas de seguir adelante y de siempre hacer un trabajo mejor, el no quedarnos en una posición cómoda y conformista, e imponernos un poco mas cada vez, pero también aceptar nuestros fracasos y tener un ego que aguante mas golpes que una pera de box, por que en este oficio es sumamente necesario, tanto para soportar las tallereadas, como las criticas de una publicación que creíamos bien lograda.
Aunque creo que este libro cabe perfectamente en la mitad de sus paginas, tiene detalles interesantes escondidos entre la paja, tabien descubri una que otra cosa nueva.
Creo que no me fue tan mal.
miércoles, 4 de marzo de 2009
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Perdon por el retrazo
ResponderEliminary la mala ortografía
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