CUENTO MITICO
LOS HOMBRES VERDADEROS.
545. Y los animales que trajeron la comida
para hacer la carne del hombre, fueron:
Iac o gato de monte, Utiú o coyote, Chocoy
o sanate, y Hoh o el cuervo.(Popol Vuh)
I
En un recodo del camino al inframundo, donde habitan los dioses de Xibalbá, se encontraba el coyote, distrayendo a los que pasaran por ahí, no quería ir a ver a los dioses de lo oculto, pues decía que eran chapuceros, vengativos y opresores, con aquellos que les caían mal, estaba como ejemplo los gemelos hun hunahpú y vucub hunahpú, los señores de Xibalba les tendieron una trampa, y los descuartizaron.
Son muy astutos, aunque están debajo todo lo ven, todo lo conocen, si me encuentran me castigaran, por eso mejor ve voy allá debajo de la Ceiba. Dijo el coyote.
Por qué a mí, se preguntaba el coyote, existiendo tantos animales en el mundo, a los señores se les fue a ocurrir llamarme a mí.
El camino a Xibalbá cada vez se llenaba de transeúntes animales, ya que alguien les había dicho que vinieran, ya que los dioses anunciarían un gran evento.
Cuando pasó la culebra por la ceiba, el coyote le hablo.
-¿Dónde van todos mis hermanos?
-¿Señor coyote que haces voz aquí? Los grandes señores de la obscuridad te andan buscando, para que vayas a una diligencia.
-No, algo me pueden hace, mejor sigue tu camino y no le digas a nadie que me viste.
II
Yo he sido el elegido, digo Lac (gato de monte) por los dioses para ese importantísimo encargo, a los pocos animales que todavía no iniciaban el camino al inframundo.
Desde la piedra más alta de ese lugar Lac hacia muestra de su gallardía y fiereza a todos los ahí reunidos. Nadie se atreverá a meterse conmigo, sino mis garras serán muestra de ello, dejare sus huellas en su cara y rostro, obedézcanme, así nos gratificaran a todos.
-Aquí esperaremos Al Mensajero de nuestros señores, para que nos informen de tan importante misión.
III
El cuervo absorto a toda idea de los dioses, de mensajeros y animales que iban a algún lugar, estaba en lo más alto de un tepeaguacate buscando ramitas para hacer su nido nupcial, esperando inaugurarlo con una palomita, que muy temprano accedió a su pasión.
IV
La hermosura no era su don más importante, por eso desde pequeño todos sus ancestros dedican tiempo especial en su prole para que distingan el bien y el mal, que sepan que existen pajarillos de su color pero de tamaño insignificante o de su tamaño pero son carroñeros y poco astutos. Sus ojos vidriosos pueden distinguir la diferencia entre un brillo cualquiera en un río y el ojo de un pez.
Se sintió alagado cuando en el firmamento escucho las voces de los dioses, donde él había sido elegido para encabezar la expedición a Pexil, el lugar donde habita el maíz de diferentes colores, pero a él solo le pidieron que llevara los de color blanco y amarillo, además tendría que ser acompañado por tres animales más, que buscaría él mismo, estos fueron: gato de monte, cuervo y coyote.
Los dos primeros fácilmente los encontró en la parte baja de la selva, emprendieron el viaje a Pexil, para eso tuvieron que rodear la entrada al inframundo, y en la ceiba que atraviesa este camino encontraron a coyote, que estaba a buen resguardo detrás de ésta.
-Hermano coyote sal de ahí, tenemos que cumplir con nuestro destino, ir a ese lugar, todos juntos podremos afrontar los peligras que se nos aparezcan, graznó el cuervo.
En unión todos fueron a traer la semilla tan codiciada, para que los dioses formarán los huesos y la carne del hombre.
Desde entonces existen los hombres verdaderos: los hombres del maíz.
Ernesto Bonilla Jiménez. 2013
lunes, 25 de mayo de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.